Duelo migratorio
Comprender y transformar las pérdidas que trae el cambio de vida
Entendiendo el duelo migratorio
Acompañamos el proceso emocional y social que implica dejar atrás un hogar para construir una nueva vida en otro lugar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el duelo migratorio?
Es el proceso emocional tras dejar tu lugar de origen.
¿Cuáles son sus síntomas?
Sentimientos de tristeza, nostalgia, ansiedad y desconcierto cultural.
¿Cómo puedo manejarlo mejor?
Buscar apoyo social, mantener vínculos con la cultura original y abrirse a nuevas experiencias ayudan mucho.
¿Cuánto dura este duelo?
Varía según la persona y sus circunstancias personales.
¿Es normal sentir culpa?
Sí, es común sentir culpa por dejar atrás a seres queridos.
0. Introducción sobre el duelo migratorio
El duelo migratorio es un fenómeno cada vez más frecuente en el contexto globalizado actual. Se refiere al proceso de reorganización psicológica, emocional y social que vive una persona al abandonar su lugar de origen para establecerse en otro país, territorio o cultura. No se trata únicamente de una reacción ante una pérdida específica, sino de un conjunto de pérdidas simultáneas que impactan múltiples dimensiones de la vida.
Migrar implica separarse del entorno familiar, de amistades significativas y de la cultura que ha moldeado la identidad personal. Estas pérdidas, aunque a menudo invisibles para quienes no las experimentan, son profundas y afectan tanto la vida emocional como la sensación de continuidad vital. Los profesionales que acompañan a las personas inmigrantes coinciden en que el duelo migratorio puede expresarse a través de emociones como tristeza, nostalgia, incertidumbre o ansiedad, que pueden dificultar la adaptación al nuevo contexto.
La sensación de pertenencia se ve especialmente afectada. La persona migrante puede sentirse suspendida entre dos mundos: desconectada del lugar de origen y aún sin un anclaje firme en el nuevo entorno. Esta transición exige una reconstrucción de la identidad personal y social, un proceso que implica revisar roles, expectativas y el propio proyecto vital.
El duelo migratorio no solo se relaciona con lo que se deja atrás, sino también con la necesidad de reconfigurar la vida en un contexto cultural distinto, donde los códigos, las normas y las dinámicas sociales pueden resultar desconocidos o incluso contradictorios con los propios referentes.
En definitiva, el duelo migratorio es un proceso parcial, recurrente y múltiple. Parcial, porque lo perdido sigue existiendo, pero lejos. Recurrente, porque las emociones pueden reactivarse en distintos momentos. Múltiple, porque abarca pérdidas en diversas áreas: vínculos, lengua, estatus, paisaje, pertenencia, identidad y proyecto vital.
Reconocer estas experiencias es esencial para favorecer una integración sociolaboral saludable. Contar con espacios de acompañamiento, redes de apoyo y recursos culturalmente sensibles puede marcar una diferencia significativa en la reconstrucción de la vida en el nuevo entorno. El acompañamiento adecuado no elimina el dolor, pero sí lo hace más llevadero, más humano y más digno.
1. Aproximaciones al proceso migratorio
El fenómeno de la inmigración ha sido una constante en la historia de la humanidad. Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos han migrado en busca de mejores oportunidades, seguridad y bienestar social (Movilidad Humana en España - Bubok). Cada persona que migra lo hace desde una historia propia, atravesada por condiciones sociales, culturales y emocionales que moldean su vivencia (Factores de migración: causas y efectos en comunidades humanas - Akademikas). Por ello, la experiencia migratoria no es uniforme: está influida por múltiples variables que determinan tanto su significado como su impacto (Fundamentos de la migración | OIM, Migración de las Naciones Unidas).
La heterogeneidad de las trayectorias migratorias
Comprender la heterogeneidad de las trayectorias migratorias requiere considerar elementos como la situación administrativa, el género, la edad, la orientación sexual, la clase social, el motivo del desplazamiento y el grado de voluntariedad. Estas variables pueden intensificar o atenuar el duelo migratorio. Por ejemplo, quienes migran de manera forzada suelen enfrentar mayores desafíos emocionales que quienes lo hacen por decisión propia (Factores que influyen sobre los flujos migratorios hacia España y otras economías avanzadas. BOLETÍN ECONÓMICO 2025/T2). Por eso, quienes acompañamos a las personas inmigrantes en su proceso de integración social laboral creemos que reconocer la diversidad de trayectorias migratorias permite comprender mejor las dinámicas emocionales y adaptativas que atraviesan las personas migrantes en su proceso de asentamiento.
La oportunidad de integración en el país de acogida
Aquellas personas inmigrantes que cuentan con la residencia administrativa en el país de acogida y, por tanto, con acceso a recursos, suelen integrarse con mayor facilidad. La regularidad documental no solo permite acceder a servicios básicos y oportunidades laborales, sino que también reduce la incertidumbre y el estrés asociados a la vida cotidiana, facilitando la construcción de redes sociales y la participación comunitaria.
En contraste, quienes carecen de apoyo social o institucional pueden experimentar aislamiento, incertidumbre y una mayor vulnerabilidad emocional. La ausencia de acompañamiento, información clara o espacios de contención incrementa la sensación de desarraigo y dificulta la elaboración del duelo migratorio, especialmente en contextos donde predominan la precariedad y la invisibilidad (acn-ebook_desplazamientos_1.pdf).
La experiencia migratoria es estresante
La literatura disponible en esta materia coincide en un punto fundamental: la experiencia migratoria constituye un evento vital estresante de alta intensidad, capaz de transformar profundamente la vida de quienes la experimentan. Implica cambios radicales en el entorno, la identidad personal y los roles sociales, así como la necesidad de reconstruir vínculos y significados como la amistad o el emparejamiento.
Durante este proceso migratorio, las personas enfrentan desafíos como la separación de seres queridos, el choque cultural, las barreras lingüísticas y la incertidumbre respecto al futuro. Estos factores pueden generar un estrés significativo y activar sentimientos de pérdida y duelo. La evidencia muestra que quienes migran de manera forzada presentan mayores niveles de ansiedad y depresión, lo que subraya la importancia de ofrecer apoyo emocional y recursos adecuados.
Comprender la migración como un evento vital estresante permite abordar sus implicaciones individuales y colectivas, y orientar intervenciones que favorezcan el bienestar psicológico y la adaptación (Efectos de la movilidad humana en la salud mental del desplazado - Intercambio - Revista Jesuita de Cultura SocialIntercambio – Revista Jesuita de Cultura Social).
2. Aproximaciones al duelo migratorio
El duelo migratorio es un proceso emocional y psicológico asociado a las múltiples pérdidas que implica dejar el país de origen: territorio, vínculos afectivos, redes sociales, idioma, costumbres e identidad cultural. A diferencia del duelo convencional, este duelo es ambiguo, prolongado y se entrelaza con la necesidad de adaptarse a un nuevo entorno (Los 8 tipos de duelo y sus características).
El duelo migratorio puede manifestarse como nostalgia, tristeza profunda, ansiedad o depresión, especialmente cuando se combina con discriminación, barreras lingüísticas o dificultades laborales. Además, puede generar tensiones internas entre el deseo de integrarse y la necesidad de preservar la identidad cultural.
Características del duelo migratorio
De las características del duelo migratorio (Duelo migratorio, como duelo parcial, recurrente y múltiple - MedCrave online) podemos destacar las siguientes:
Su ambigüedad: las pérdidas asociadas a la migración no son definitivas, pero tampoco plenamente recuperables. La persona migrante mantiene un vínculo emocional, cultural y simbólico con su lugar de origen, aun cuando ya no forma parte de su vida cotidiana. Esta ambivalencia genera un tipo de pérdida “incompleta”, difícil de nombrar y de elaborar, porque aquello que se extraña sigue existiendo, pero ya no es accesible de la misma manera.
Su dualidad: en el duelo migratorio coexisten simultáneamente la tristeza por lo perdido y la esperanza por las nuevas oportunidades. La persona puede experimentar nostalgia, dolor o desarraigo, al mismo tiempo que siente ilusión, curiosidad o motivación por el proyecto migratorio. Esta convivencia de emociones aparentemente opuestas es una de las marcas más distintivas del proceso y requiere un acompañamiento sensible que valide ambas dimensiones.
Su prolongación: el proceso puede extenderse en el tiempo y presentarse de forma recurrente, generando la sensación de estar “entre dos mundos”. La adaptación no es lineal: puede haber avances, retrocesos y reactivaciones del duelo ante fechas significativas, cambios vitales o situaciones de estrés. Esta prolongación, descrita en la literatura como un duelo parcial, múltiple y continuo, refleja la complejidad de reconstruir la identidad y el sentido de pertenencia en un nuevo contexto.
Reconocer estas características es clave para acompañar adecuadamente a las personas migrantes en su proceso de adaptación.
3. Marcos teóricos para analizar el duelo migratorio
Se suele definir un marco teórico como el conjunto de conceptos, teorías, modelos y antecedentes que explican, contextualizan y fundamentan un tema de estudio. Su función es ofrecer una mirada ordenada y coherente sobre lo que otros autores ya han investigado, para que el análisis tenga sustento y claridad (Marco Teórico: Qué es, ejemplos, cómo hacerlo y estructura).
Algunas teorías sobre el duelo migratorio
Diversas teorías permiten comprender el duelo migratorio desde perspectivas complementarias (Una Revisión teórica sobre el duelo migratorio.):
Worden: propone cuatro tareas del duelo orientadas a la adaptación (ᐈ Las 4 Tareas Del Duelo De William Worden: Un Camino Activo Hacia La Sanación - Psicorevista).
Kübler-Ross: describe cinco etapas emocionales (negación, ira, negociación, depresión y aceptación), no necesariamente lineales (Las 5 fases (o etapas) del duelo: la teoría de Kübler-Ross - Centro de Psicología Integral).
Bridges: enfatiza la transición entre el cierre de una etapa y el inicio de otra, especialmente relevante en procesos migratorios (Modelo de transición de Bridges: Qué es, características y ejemplo).
Berry: desde la psicología intercultural, analiza los modos de adaptación cultural (integración, asimilación, separación, marginación) y su relación con el duelo (ResearchGate).
En conjunto, estas teorías muestran que el duelo migratorio es un proceso complejo, dinámico y profundamente influido por factores personales, culturales y contextuales. Para los trabajadores sociales que acompañan a las personas en movilidad humana, el duelo migratorio es un proceso emocional, social y cultural que atraviesan las personas que se desplazan de su país o comunidad de origen. No se entiende como una patología, sino como una respuesta humana normal ante múltiples pérdidas simultáneas y cambios profundos.
Desde esta perspectiva, el duelo migratorio se analiza no solo en términos individuales, sino también en relación con las condiciones estructurales que influyen en su vivencia: el acceso a derechos, la situación administrativa, las redes de apoyo, las políticas migratorias y las dinámicas de discriminación o inclusión en la sociedad de acogida.
El trabajo social reconoce que estas pérdidas (del entorno, de vínculos afectivos, de estatus, de lengua, de referentes culturales y de seguridad) son parciales, recurrentes y ambiguas, lo que hace que el proceso de adaptación sea prolongado y no lineal. Por ello, la intervención profesional se orienta a acompañar emocionalmente, facilitar el acceso a recursos, fortalecer redes comunitarias y promover la autonomía, siempre desde un enfoque de derechos y de respeto a la diversidad cultural.
El modelo de estrés y afrontamiento en contexto migratorio
Los modelos de Lazarus y Folkman ofrecen herramientas para comprender cómo las personas migrantes evalúan y afrontan el estrés (La teoría de evaluación cognitiva del estrés de Lazarus y Folkman - Icaro Psicología Madrid - Terapia Online - Psicólogos Expertos en Ansiedad, Estrés, Terapia de Pareja, EMDR, Psiquiatra en Arganzuela, Madrid). La evaluación primaria determina si una situación es percibida como amenaza, mientras que la evaluación secundaria analiza los recursos disponibles para enfrentarla.
El desarrollo de estrategias de afrontamiento —como la búsqueda de apoyo social, la reestructuración cognitiva o la adquisición de nuevas habilidades— es fundamental para la adaptación. Estos modelos permiten orientar programas de apoyo que fortalezcan la capacidad de las personas migrantes para gestionar el estrés.
La teoría del apego, trauma y resiliencia
La teoría del apego de Bowlby ayuda a comprender el impacto emocional de la separación de figuras significativas y entornos familiares (Teoría del Apego de Bowlby: origen, estilos y consecuencias). En el contexto migratorio, esta ruptura puede generar angustia, inseguridad y experiencias traumáticas.
Integrar apego, trauma y resiliencia permite una comprensiónEl duelo migratorio puede manifestarse como nostalgia, tristeza profunda, ansiedad o depresión, especialmente cuando se combina con discriminación, barreras lingüísticas o dificultades laborales.
más profunda del duelo migratorio y orienta intervenciones que atiendan tanto las heridas como los recursos de las personas migrantes.
El enfoque del apego ayuda a entender cómo la separación de figuras significativas, lugares familiares y redes comunitarias impacta en la seguridad emocional y en la capacidad de vinculación en el nuevo contexto. Desde esta perspectiva, la migración implica una ruptura —a veces temporal, a veces prolongada— de los vínculos que sostienen la identidad y el sentido de pertenencia.
La mirada del trauma permite reconocer que, para muchas personas, el proceso migratorio incluye experiencias de violencia, pérdidas abruptas, incertidumbre extrema o condiciones de viaje adversas. Estos eventos pueden dejar huellas emocionales que se reactivan durante la adaptación, especialmente cuando existen barreras estructurales como la irregularidad administrativa, la discriminación o la precariedad.
Al mismo tiempo, el enfoque de la resiliencia subraya la capacidad de las personas migrantes para reorganizar su vida, reconstruir redes, generar estrategias de afrontamiento y proyectar un futuro posible. La resiliencia no se entiende como una cualidad individual aislada, sino como un proceso que se fortalece cuando existen apoyos sociales, políticas inclusivas y espacios de reconocimiento.
Desde el trabajo social, articular estos tres enfoques permite diseñar intervenciones más integrales: que reconozcan el dolor sin patologizarlo, que identifiquen los impactos traumáticos sin reducir a la persona a su sufrimiento, y que potencien los recursos personales y comunitarios que facilitan la adaptación.
4. Proceso de adaptación y estrategias de afrontamiento
La adaptación al duelo migratorio es un proceso complejo influido por factores como el idioma, las diferencias culturales, la percepción de la comunidad receptora y la disponibilidad de redes de apoyo (Duelo migratorio: etapas, síntomas y cómo afrontarlo paso a paso - María Bernardo Psicología).
El duelo migratorio puede derivar en depresión, ansiedad y dificultades de adaptación, especialmente cuando se acumulan factores de riesgo como la irregularidad administrativa, la discriminación o la falta de apoyo social.
Es fundamental reconocer señales de alerta como el aislamiento persistente, cambios drásticos en el comportamiento o la incapacidad para manejar el estrés, y promover el acceso a apoyo profesional para prevenir un deterioro mayor del bienestar emocional.
Estrategia de afrontamiento
Diversas estrategias pueden favorecer la adaptación y mitigar el impacto emocional del duelo migratorio:
Participación en comunidades migrantes, que ofrecen contención, reconocimiento cultural y apoyo práctico. La migración puede generar crisis de identidad, sentimientos de fragmentación y experiencias de alienación. La tensión entre integrarse y preservar la identidad cultural es un desafío central. Las comunidades de la diáspora pueden ofrecer pertenencia, aunque también pueden reforzar la distancia con la cultura receptora.
Apoyo social y comunitario: es un factor que facilita la socialización, la creación de nuevas rutinas y el desarrollo de vínculos significativos. Las redes informales y los recursos comunitarios como grupos de apoyo, servicios psicológicos y actividades culturales facilitan la expresión emocional, la integración y la reconstrucción de la identidad en el nuevo entorno.el estrés y fortalecer recursos personales.
Estas estrategias fortalecen la resiliencia emocional y facilitan la integración en el nuevo entorno.
La intervención de Trabajo Social en el duelo migratorio
Desde la intervención social (8257), la adaptación al duelo migratorio se concibe como un proceso complejo influido por factores estructurales y personales. Aspectos como el dominio del idioma, las diferencias culturales, la percepción de la comunidad receptora y la disponibilidad de redes de apoyo condicionan la manera en que la persona migrante afronta las pérdidas y reconstruye su proyecto de vida (El duelo migratorio: una mirada desde el Trabajo Social - amamigrar).
En este contexto, el rol del trabajador social consiste en identificar estas barreras, evaluar su impacto y facilitar el acceso a recursos que promuevan una adaptación digna, segura y sostenible (Propuesta de intervención para abordar el impacto del duelo migratorio en personas migrantes en situación de vulnerabilidad - Repositorio Institucional de Documentos).
El duelo migratorio puede generar crisis de identidad, sentimientos de fragmentación y experiencias de alienación. Por ello, la intervención social debe incorporar una mirada sensible a los procesos emocionales, culturales y comunitarios que atraviesa la persona migrante. Entre las acciones fundamentales destacan:
Validar la ambivalencia emocional, reconociendo que la persona puede sentir simultáneamente el deseo de preservar su identidad cultural y la necesidad de adaptarse al nuevo entorno.
Reconocer el papel de las comunidades de la diáspora, que pueden ofrecer apoyo, continuidad cultural y contención emocional, aunque también pueden generar tensiones con la cultura receptora o reforzar la sensación de estar “entre dos mundos”.
Favorecer espacios interculturales que promuevan el encuentro, el reconocimiento mutuo y la construcción de identidades híbridas, permitiendo que la persona migrante integre su historia de origen con su experiencia en el país de acogida sin renunciar a ninguna de ellas.
Este enfoque permite que la intervención de Trabajo Social acompañe el duelo migratorio desde una perspectiva integral, respetuosa y centrada en derechos, fortaleciendo tanto el bienestar emocional como la inclusión social.
5. Tipos de duelo migratorio
El duelo migratorio no es único ni homogéneo. Dependiendo de las condiciones del viaje, del contexto de acogida y de los recursos personales y sociales, puede adoptar distintas formas. Estas son las tipologías más reconocidas (El duelo migratorio y sus desafíos psicológicos: estrategias para la superación – Colegio Oficial de la Psicología de Castilla-La Mancha):
El duelo simple
El duelo simple aparece en contextos donde las condiciones de migración permiten una transición relativamente ordenada y previsible (TFG_NoraGarciaTerrero.pdf). En estas situaciones, la persona migrante suele contar con la documentación necesaria, un proyecto migratorio planificado y expectativas realistas sobre su proceso de integración. La posibilidad de anticipar los cambios y de comprender las pérdidas facilita que el duelo se viva de manera gradual, sin que las emociones asociadas desborden la capacidad de afrontamiento.
Este tipo de duelo, aunque implica nostalgia, separación y reajustes identitarios, se desarrolla dentro de un marco de estabilidad emocional y social. El migrante puede mantener vínculos con su país de origen, construir redes de apoyo en el nuevo entorno y comenzar a elaborar una identidad híbrida que integra elementos de ambas culturas. La presencia de apoyo emocional, comunitario e institucional resulta fundamental, ya que favorece la asimilación, reduce la sensación de desarraigo y contribuye a que la experiencia migratoria se viva como una oportunidad de crecimiento y expansión personal (Los 7 Tipos de Duelos: Cuál es más difícil de superar | Psicología).
El duelo complicado
El duelo complicado (¿Qué es el duelo complicado? síntomas y cómo afrontarlo) emerge cuando la experiencia migratoria se ve atravesada por obstáculos significativos que interrumpen o dificultan el proceso natural de adaptación. Entre estos factores se encuentran la precariedad laboral, la discriminación, la falta de redes de apoyo, la incertidumbre legal o la imposibilidad de regresar al país de origen. Estas condiciones generan un estado de tensión constante que impide al migrante elaborar sus pérdidas de manera saludable.
En este escenario, las emociones asociadas al duelo —tristeza, miedo, frustración, culpa— pueden intensificarse y volverse persistentes. La persona puede sentirse atrapada entre dos mundos, sin lograr establecerse plenamente en el nuevo entorno ni mantener un vínculo seguro con el lugar que dejó atrás. La hostilidad o indiferencia del contexto receptor agrava la sensación de aislamiento, lo que puede derivar en desesperanza, desgaste emocional y dificultades para proyectar un futuro estable. Cuando el duelo se cronifica, aumenta el riesgo de desarrollar problemas de salud mental, como ansiedad, depresión o síntomas psicosomáticos.
El duelo extremo
El duelo extremo se manifiesta en contextos de alta vulnerabilidad, donde la persona migrante enfrenta situaciones de violencia, persecución, explotación o exclusión social severa (Duelo complicado: una revisión sistemática de la prevalencia, diagnóstico, factores de riesgo y de protección en población adulta de España). En estos casos, la migración deja de ser un proceso de adaptación y se convierte en una experiencia profundamente traumatizante. La pérdida no solo es múltiple —territorio, vínculos, identidad, seguridad— sino también abrupta y acompañada de amenazas reales a la integridad física y emocional.
Este tipo de duelo puede generar un impacto devastador en la salud mental. La persona puede experimentar síntomas graves como depresión profunda, trastornos de ansiedad, estrés postraumático, disociación o sentimientos persistentes de desamparo. La ausencia de protección institucional y la falta de acceso a derechos básicos intensifican la sensación de deshumanización y ruptura del sentido de pertenencia.
En este contexto, la intervención no puede limitarse al acompañamiento emocional: requiere políticas públicas sólidas, mecanismos de protección internacional, redes comunitarias seguras y dispositivos especializados de atención psicosocial. Solo mediante un entorno protector y digno es posible mitigar el daño y ofrecer a la persona migrante la posibilidad de reconstruir su vida y su identidad.
Intervención de Trabajo Social en los distintos niveles de duelo
La intervención de Trabajo Social frente al duelo migratorio se orienta a acompañar un proceso complejo, profundamente influido por factores personales, familiares, comunitarios y estructurales. Su propósito es facilitar una adaptación digna, promover el acceso efectivo a derechos y sostener la reconstrucción del proyecto vital en un contexto de cambio forzado o elegido.
En los casos de duelo simple, la intervención se centra en el acompañamiento emocional básico y en la activación de recursos personales y comunitarios.
Se prioriza la escucha activa, la orientación y la validación de la experiencia migratoria.
Se fortalecen las redes de apoyo, las capacidades de afrontamiento y la vinculación con servicios y espacios comunitarios que favorezcan la integración.
Cuando el duelo se complejiza (por acumulación de estresores, barreras estructurales o vulnerabilidad psicosocial), el Trabajo Social requiere una intervención más profunda y sostenida.
Se realiza una valoración integral de la situación personal, familiar, jurídica y comunitaria.
Se establece un seguimiento continuado que permita detectar riesgos y acompañar la adaptación.
Se incorpora la mediación intercultural para reducir malentendidos, discriminación o choques culturales.
Se coordina con servicios psicológicos y de salud para garantizar una atención interdisciplinaria.
En situaciones de duelo extremo (marcadas por múltiples pérdidas, violencia, desarraigo abrupto o alta adversidad), la intervención se orienta a la protección inmediata y la reducción del daño.
Se actúa desde la urgencia, garantizando seguridad, alojamiento, alimentación y otras necesidades básicas.
Se activan apoyos especializados en salud mental, especialmente cuando existen síntomas traumáticos o riesgo de descompensación.
Se articula una red interinstitucional que incluya servicios sociales, salud, protección internacional, entidades comunitarias y recursos jurídicos, asegurando una respuesta coordinada y continua.
El objetivo es proteger a la persona, reducir el impacto del trauma y sostener la reconstrucción de un mínimo de estabilidad.
6. Las siete pérdidas fundamentales
Según Joseba Achotegui, la experiencia migratoria no implica una única pérdida, sino un conjunto de rupturas simultáneas que afectan diversas dimensiones de la vida de la persona. Cada una de estas pérdidas constituye un duelo parcial que debe ser elaborado para que el proceso migratorio pueda integrarse de manera saludable. Estas siete pérdidas conforman el núcleo del llamado duelo migratorio múltiple, caracterizado por su intensidad, complejidad y duración (Los siete duelos de la migración y la interculturalidad - Joseba Achotegui - Google Libros).
Los siete duelos de la migración
La familia y los seres queridos: la separación de la familia y del círculo afectivo más cercano es una de las pérdidas más dolorosas. No se trata solo de la distancia física, sino de la ruptura del lazo cotidiano: las conversaciones espontáneas, los rituales familiares, el apoyo emocional inmediato. La persona migrante debe aprender a sostener vínculos a distancia, a veces con culpa o nostalgia, mientras enfrenta la ausencia de quienes constituían su principal red de contención.
La lengua: Perder la posibilidad de expresarse en la lengua materna implica mucho más que una barrera comunicativa. La lengua es identidad, humor, matices, memoria emocional. Cuando el migrante no puede usarla plenamente, experimenta una sensación de empobrecimiento expresivo y desconexión interna. La dificultad para comunicarse puede generar inseguridad, aislamiento y la percepción de “no ser uno mismo” en el nuevo entorno.
La cultura: La cultura abarca costumbres, valores, creencias, prácticas religiosas y formas de interpretar la realidad. Migrar implica dejar atrás un marco cultural que daba coherencia y sentido a la vida cotidiana. La persona debe adaptarse a códigos nuevos, a veces contradictorios con los propios, lo que puede generar confusión, choque cultural o la sensación de estar “fuera de lugar”. La reconstrucción cultural es un proceso lento que requiere tiempo, apertura y apoyo.
La tierra: La tierra representa el paisaje, los olores, el clima, la comida, los sonidos y la conexión sensorial con el entorno. Es una pérdida profundamente simbólica: el cuerpo mismo recuerda la tierra de origen. Al migrar, la persona se enfrenta a un ambiente desconocido que puede resultar hostil o ajeno. Esta desconexión con el territorio genera nostalgia y un anhelo persistente por lo familiar.
El estatus social: Muchos migrantes experimentan una caída abrupta en su reconocimiento social. Profesionales cualificados pueden verse obligados a aceptar trabajos precarios o informales, convirtiéndose en “un número” dentro de un sistema que no reconoce su trayectoria. Esta pérdida afecta la autoestima, la identidad profesional y el sentido de dignidad. La lucha por recuperar un lugar social valorado puede ser larga y frustrante.
El grupo de pertenencia: La migración implica dejar atrás la comunidad, los amigos, los vecinos, los espacios compartidos y las redes informales que daban soporte emocional y social. La persona migrante debe reconstruir desde cero un sentido de pertenencia, enfrentándose a la soledad, la discriminación o la dificultad para integrarse. La ausencia de un grupo propio puede generar una sensación de desarraigo profundo.
Los riesgos físicos: La migración, especialmente en contextos de vulnerabilidad, expone a la persona a peligros reales: violencia, explotación, accidentes, condiciones climáticas extremas, precariedad habitacional o falta de acceso a servicios de salud. Estos riesgos no solo afectan la integridad física, sino que también generan miedo, estrés crónico y una sensación constante de inseguridad.
Plan de intervención desde Trabajo Social
El plan de intervención desde trabajo social para el duelo migratorio múltiple se centra en acompañar a la persona migrante desde una mirada integral que combine acceso a derechos, contención emocional y fortalecimiento de redes (8257). Parte de un diagnóstico inicial que identifica pérdidas, recursos y riesgos, y avanza por fases: primero garantizar seguridad y estabilidad; luego trabajar la elaboración emocional de los distintos duelos (familia, lengua, cultura, tierra, estatus, pertenencia y riesgos); posteriormente reconstruir redes y sentido de comunidad; y finalmente consolidar autonomía y proyecto de vida ((PDF) Duelo migrante. Conceptualizaciones e intervenciones en trabajo social). Todo el proceso se sostiene en enfoques de derechos, interculturalidad, género y no patologización, buscando que la persona recupere bienestar, dignidad y capacidad de agencia en su nuevo entorno.
7. Factores de riesgo y factores de protección
El éxito del proceso migratorio no depende únicamente de las características personales del migrante, sino de la interacción dinámica entre múltiples variables individuales, sociales, culturales y estructurales. Estas variables pueden actuar como factores de riesgo, dificultando la adaptación y aumentando la vulnerabilidad, o como factores de protección, facilitando la integración y fortaleciendo la resiliencia (Factores que influyen en el duelo: riesgos, protecciones y matices individuales). Comprender esta dualidad es esencial para diseñar intervenciones adecuadas y promover procesos migratorios más seguros y dignos.
Factores de Riesgo
Los factores de riesgo son condiciones que incrementan la probabilidad de que el proceso migratorio se viva con mayor sufrimiento, inestabilidad o deterioro emocional. Entre los más relevantes se encuentran:
Situación de irregularidad administrativa: La falta de documentación genera miedo constante, limitaciones laborales, dificultades para acceder a derechos básicos y riesgo de explotación. Esta situación prolonga la incertidumbre y afecta gravemente la salud mental.
Soledad forzada y aislamiento social: La ausencia de redes de apoyo en el país de destino puede provocar sentimientos de desamparo, invisibilidad y desconexión. El aislamiento dificulta la integración y aumenta la vulnerabilidad ante situaciones de abuso o discriminación.
Experiencias traumáticas durante el viaje: Muchas personas migrantes enfrentan violencia, extorsión, accidentes, explotación o condiciones extremas. Estos eventos pueden dejar secuelas psicológicas profundas que interfieren con la adaptación posterior.
Imposibilidad de retorno o visita al país de origen: No poder regresar para ver a la familia, despedirse de seres queridos o participar en rituales importantes intensifica el duelo migratorio y genera culpa, nostalgia crónica y sensación de pérdida permanente.
Diferencia cultural o racial extrema: Cuando la persona migrante llega a un entorno donde su identidad cultural, étnica o racial es percibida como “extraña”, aumenta el riesgo de discriminación, racismo y exclusión. Esto afecta la autoestima y dificulta la construcción de un sentido de pertenencia.
Factores de Protección
Los factores de protección son recursos internos o externos que amortiguan el impacto del duelo migratorio y facilitan la adaptación. Entre los más significativos destacan:
Red de apoyo social y familiar sólida: Contar con familiares, amistades o comunidades organizadas en el país de destino proporciona contención emocional, orientación práctica y un sentido de pertenencia que reduce el aislamiento.
Acceso a servicios de salud, educación y derechos básicos: La disponibilidad de servicios públicos y programas de apoyo facilita la integración, mejora la calidad de vida y reduce la vulnerabilidad estructural.
Conocimiento previo de la lengua y la cultura del país receptor: Manejar el idioma y comprender los códigos culturales disminuye la sensación de extrañeza, facilita la comunicación y acelera los procesos de inserción laboral y social.
Actitud de acogida en la sociedad receptora: Un entorno social que promueve la inclusión, la diversidad y el respeto a los derechos humanos actúa como un amortiguador emocional y favorece la integración plena.
Personalidad resiliente y expectativas realistas: La capacidad de adaptación, la flexibilidad emocional y la claridad sobre las dificultades del proceso migratorio ayudan a enfrentar los desafíos con mayor fortaleza y a mantener un proyecto de vida sostenible.
8. El Síndrome de Ulises
El psiquiatra Joseba Achotegui acuñó el término Síndrome de Ulises para describir el conjunto de reacciones emocionales, físicas y cognitivas que experimentan las personas migrantes sometidas a condiciones extremas de estrés (El Síndrome de Ulises - josebaachotegui.com). El nombre alude al héroe homérico que, en su viaje, enfrenta peligros, pérdidas y desafíos que superan los límites humanos, una metáfora que refleja la travesía migratoria en contextos de alta vulnerabilidad.
¿Qué es el Síndrome de Ulises?
No se considera una enfermedad mental en sentido estricto, sino un cuadro de estrés reactivo que surge cuando la persona migrante se ve expuesta a múltiples duelos simultáneos (familia, lengua, cultura, tierra, estatus, pertenencia y seguridad) en condiciones de precariedad extrema (Instituto Síndrome de Ulises | Migración y Salud Mental - Ulysses Syndrome Institute).
El síndrome aparece cuando las demandas del entorno superan la capacidad de adaptación, incluso en personas previamente sanas y resilientes. Es, por tanto, una respuesta humana comprensible ante situaciones límite, más que un trastorno psiquiátrico tradicional.
Sintomatología
El Síndrome de Ulises se manifiesta de manera multidimensional. Achotegui identifica cuatro áreas principales:
1. Área depresiva
Tristeza profunda y persistente
Llanto frecuente
Sentimientos de soledad y desarraigo
Baja autoestima y sensación de fracaso
Estas manifestaciones no necesariamente constituyen una depresión clínica, sino una reacción emocional intensa ante pérdidas acumuladas.
2. Área de ansiedad
Tensión constante
Insomnio o sueño fragmentado
Irritabilidad
Preocupación excesiva por la supervivencia
La ansiedad surge como respuesta a la incertidumbre, el miedo y la falta de control sobre el propio proyecto migratorio.
3. Área somática
Cefaleas
Fatiga crónica
Dolores musculares y osteoarticulares
Malestares gastrointestinales
El cuerpo se convierte en el canal donde se expresan el estrés y la sobrecarga emocional.
4. Área cognitiva
Dificultades de memoria
Problemas de concentración
Desorientación temporal o espacial
Estas alteraciones suelen ser transitorias y están vinculadas al agotamiento mental y al estrés sostenido.
Controversias en torno al concepto
El Síndrome de Ulises ha generado un debate significativo en la comunidad científica y profesional. Las principales controversias incluyen:
1. Patologización o normalización
Algunos especialistas advierten que etiquetar estas reacciones como “síndrome” podría patologizar una respuesta normal ante condiciones sociales injustas. Temen que el foco se desplace del análisis estructural —políticas migratorias, desigualdad, violencia institucional— hacia una explicación individualizada del sufrimiento.
2. Diagnóstico diferencial
Existe discusión sobre si el Síndrome de Ulises constituye realmente una entidad clínica nueva o si sus manifestaciones podrían encuadrarse dentro de categorías ya existentes, como:
Trastorno de Adaptación
Trastorno por Estrés Postraumático
Estrés agudo o crónico
La falta de consenso refleja la complejidad del fenómeno migratorio y la necesidad de enfoques más integrales.
3. Enfoque terapéutico
Achotegui sostiene que la intervención debe ser psicosocial, centrada en:
la acogida digna,
la regularización administrativa,
el acceso a derechos básicos,
la reconstrucción de redes de apoyo,
y la reducción de la precariedad.
El objetivo no es medicalizar, sino proteger y acompañar, reconociendo que el sufrimiento surge de condiciones externas y no de una patología interna.
9. Dimensiones emocionales, cognitivas y corporales del duelo migratorio
El duelo migratorio es un proceso complejo que atraviesa múltiples niveles de la experiencia humana (Duelo migratorio.pdf). No se limita a la tristeza o la nostalgia: afecta la forma en que la persona siente, piensa y habita su propio cuerpo. Comprender estas dimensiones permite acompañar de manera más sensible y eficaz a quienes viven procesos migratorios, especialmente en contextos de vulnerabilidad.
1. Dimensión emocional: manifestaciones afectivas del duelo migratorio
Las emociones son la primera capa visible del duelo. En personas migrantes, estas manifestaciones suelen ser intensas, fluctuantes y profundamente vinculadas a las pérdidas múltiples que implica la migración.
Entre las emociones más frecuentes se encuentran (Duelo migratorio: etapas, síntomas y cómo afrontarlo paso a paso - María Bernardo Psicología):
Tristeza y nostalgia por la familia, la tierra y la vida previa.
Culpa, especialmente cuando se deja atrás a hijos, padres o responsabilidades.
Miedo e incertidumbre ante un futuro desconocido o una situación administrativa inestable.
Irritabilidad y frustración por barreras lingüísticas, discriminación o precariedad.
Soledad emocional, incluso cuando se está rodeado de personas.
Estas emociones no son patológicas en sí mismas: son respuestas humanas ante un proceso de cambio profundo. Sin embargo, cuando se vuelven persistentes o desbordantes, pueden indicar la necesidad de apoyo especializado.
2. Dimensión cognitiva: identidad, memoria y autoimagen en transformación
La migración no solo mueve cuerpos; también mueve identidades. El duelo migratorio impacta directamente en los procesos cognitivos y en la manera en que la persona se percibe a sí misma (Duelo Migratorio: Un Viaje Hacia la Reconstrucción de las Pérdidas | Ayuda Psicológica).
Algunos efectos frecuentes incluyen:
Dudas identitarias: “¿Quién soy ahora?”, “¿Dónde pertenezco?”.
Cambios en la autoimagen, especialmente cuando el estatus social disminuye o se pierde reconocimiento profesional.
Dificultades de memoria y concentración, asociadas al estrés crónico.
Reinterpretación del pasado, idealización del país de origen o cuestionamiento del proyecto migratorio.
Conflictos culturales internos, al intentar integrar valores del país de origen y del país receptor.
La identidad se vuelve un territorio en reconstrucción. Este proceso puede ser enriquecedor, pero también generar confusión y desgaste mental.
3. Dimensión corporal: el cuerpo como territorio del estrés migratorio
El cuerpo es un archivo vivo del duelo (Cuerpo-y-migracion_Carla-Abella-Rodriguez.pdf). Cuando las emociones no encuentran espacio para expresarse, se manifiestan a través de síntomas físicos.
Entre las expresiones corporales más comunes se encuentran:
Cefaleas y migrañas
Fatiga persistente
Dolores musculares y osteoarticulares
Alteraciones del sueño
Problemas gastrointestinales
Tensión corporal constante
Estos síntomas no siempre tienen una causa médica específica: son la forma en que el cuerpo sostiene el estrés, la incertidumbre y la sobrecarga emocional del proceso migratorio.
4. Señales de alarma: indicadores que requieren acompañamiento especializado
Aunque el duelo migratorio es un proceso normal, existen señales que indican que la persona podría estar desarrollando un cuadro más grave, como el Síndrome de Ulises, un trastorno de adaptación o un estrés postraumático.
Entre las señales de alerta destacan (▷ El duelo migratorio: la herida de dejar nuestro hogar - PsicoActiva):
Aislamiento extremo o pérdida total de interés en actividades cotidianas
Insomnio severo o pesadillas recurrentes
Desorientación, confusión o deterioro cognitivo significativo
Síntomas físicos persistentes sin causa médica aparente
Ideas de desesperanza profunda o incapacidad para proyectar futuro
Reacciones de pánico, hipervigilancia o miedo constante
Deterioro funcional: dificultad para trabajar, estudiar o realizar tareas básicas
La presencia de estas señales indica la necesidad de un acompañamiento psicosocial especializado, idealmente en un entorno seguro, estable y culturalmente sensible.
9. Factores sociales y estructurales que influyen en el duelo migratorio
El duelo migratorio no se desarrolla únicamente en el plano individual. Está profundamente condicionado por el contexto social, político y económico en el que la persona migrante intenta reconstruir su vida. Estos factores pueden amplificar el sufrimiento, obstaculizar la integración o, por el contrario, actuar como amortiguadores que facilitan la adaptación. Analizar estas dimensiones permite comprender que el malestar no es solo psicológico, sino también estructural (content).
1. Racismo, discriminación y violencia institucional
El racismo y la discriminación —ya sean explícitos o sutiles— representan uno de los factores más dañinos para el bienestar emocional de las personas migrantes. En el contexto español, estas formas de violencia pueden expresarse a través de (El impacto del racismo en España):
trato desigual en el acceso a servicios esenciales,
controles policiales selectivos,
discursos de odio,
exclusión en el mercado laboral,
estigmatización vinculada al origen, color de piel, acento o religión.
A ello se suma la violencia institucional, que aparece cuando políticas, normas o prácticas del Estado generan daño, exclusión o desprotección. La irregularidad administrativa, los procesos burocráticos interminables o la falta de acceso a derechos básicos pueden provocar miedo, indefensión y un profundo desgaste emocional.
Impacto en el proceso de duelo
Estas experiencias no solo dificultan la adaptación al nuevo entorno, sino que también erosionan la autoestima, obstaculizan la construcción de un sentido de pertenencia y pueden desencadenar síntomas como ansiedad, tristeza persistente o hipervigilancia. En conjunto, constituyen un factor de riesgo significativo que intensifica el duelo migratorio y vulnera la dignidad de quienes lo atraviesan.
2. Precariedad laboral y habitacional: La inestabilidad como forma de vida
La precariedad laboral y habitacional no solo afecta la economía del migrante: impacta directamente en su salud mental y en su capacidad de adaptación.
En el ámbito laboral:
empleos informales o mal remunerados,
explotación o jornadas excesivas,
sobrecualificación no reconocida,
miedo a denunciar abusos por riesgo de represalias.
En el ámbito habitacional:
hacinamiento,
viviendas inseguras o insalubres,
alquileres abusivos,
movilidad constante por falta de estabilidad.
Impacto en el duelo:
La precariedad sostenida genera estrés crónico, una profunda sensación de inestabilidad y una marcada dificultad para proyectar futuro. La persona se ve obligada a vivir en un permanente “modo supervivencia”, lo que limita su capacidad de elaborar las pérdidas migratorias y obstaculiza la construcción de un sentido de pertenencia y de continuidad vital.
3. Barreras lingüísticas y culturales: obstáculos invisibles pero determinantes
El idioma y la cultura son pilares de la integración. Cuando la persona migrante no domina la lengua del país receptor o desconoce sus códigos culturales, se enfrenta a múltiples dificultades:
malentendidos en trámites, salud o educación,
aislamiento social,
dificultades para acceder a empleo,
sensación de “no ser uno mismo”,
miedo a hablar por temor al ridículo o al rechazo.
Las diferencias culturales (normas sociales, valores, roles de género, formas de comunicación) pueden generar choques, confusión o sentimientos de inadecuación.
Impacto en el duelo:
Estas barreras intensifican la soledad, dificultan la reconstrucción de la identidad y pueden generar frustración o retraimiento social (Impacto de barreras lingüísticas en globalización).
4. Redes de apoyo formales e informales: el sostén que puede transformar la experiencia
Las redes de apoyo son uno de los factores protectores más importantes en el proceso migratorio.
Redes formales
servicios sociales,
organizaciones humanitarias,
centros de salud,
programas de integración,
instituciones educativas.
Estas estructuras ofrecen acompañamiento profesional, acceso a derechos y espacios seguros.
Redes informales
familiares,
amistades,
comunidades migrantes,
grupos religiosos o culturales,
vecinos y redes barriales.
Estas redes proporcionan contención emocional, orientación práctica y un sentido de pertenencia.
Impacto en el duelo:
Cuando estas redes existen y funcionan, amortiguan el sufrimiento, fortalecen la resiliencia y facilitan la adaptación. Cuando están ausentes, el duelo se vuelve más solitario y difícil de elaborar.
10. Duelo migratorio en poblaciones específicas
El duelo migratorio no se vive de la misma manera en todas las personas. La edad, el género, la orientación sexual, la identidad de género, la condición administrativa o la etapa vital influyen profundamente en cómo se experimentan las pérdidas, los riesgos y las posibilidades de adaptación (content). Reconocer estas particularidades permite diseñar intervenciones más justas, sensibles y efectivas.
1. Niñez, adolescencia y juventud migrante: Identidad en construcción
La migración en etapas tempranas de la vida tiene un impacto especialmente profundo, ya que coincide con momentos de desarrollo emocional, cognitivo y social.
Niñez
Los niños pueden no comprender completamente el motivo de la migración, pero sí perciben la ruptura de rutinas, vínculos y entornos seguros.
Pueden manifestar el duelo a través de regresiones, irritabilidad, ansiedad de separación o dificultades escolares.
La pérdida de referentes culturales y lingüísticos afecta su sentido de continuidad y pertenencia.
Adolescencia
La adolescencia es una etapa de búsqueda identitaria; migrar puede intensificar la confusión o el conflicto interno.
Surgen tensiones entre la cultura de origen y la cultura receptora, generando sentimientos de “no encajar en ninguna parte”.
El riesgo de discriminación, acoso escolar o exclusión social es mayor.
Juventud
La juventud migrante enfrenta desafíos vinculados a la autonomía, el acceso a estudios, empleo y regularización.
La presión por “salir adelante” puede generar estrés, autoexigencia y frustración.
La reconstrucción del proyecto de vida se vuelve un proceso complejo y, a veces, solitario.
Impacto en el duelo:
Estas etapas requieren acompañamiento sensible, espacios seguros y políticas que garanticen derechos educativos, sociales y emocionales.
2. Mujeres migrantes: Una mirada desde la perspectiva de género
Las mujeres migrantes viven el duelo migratorio atravesado por desigualdades estructurales y roles de género que condicionan su experiencia.
Particularidades del duelo en mujeres migrantes
Mayor carga emocional por la separación de hijos, padres o redes de cuidado.
Sobrerresponsabilidad en tareas domésticas y de cuidados, incluso en el país de destino.
Riesgo elevado de violencia de género, explotación laboral o trata.
Doble discriminación: por ser migrantes y por ser mujeres.
Expectativas sociales que las obligan a “ser fuertes” o a sostener emocionalmente a la familia.
Impacto en el duelo:
El duelo puede volverse más silencioso, internalizado y cargado de culpa. La intervención debe incorporar un enfoque feminista, interseccional y de derechos.
3. Personas LGTBIQ+ en movilidad: Vulnerabilidad y búsqueda de seguridad
Las personas LGTBIQ+ migrantes enfrentan riesgos específicos que pueden convertir la migración en un acto de supervivencia.
Vulnerabilidades particulares
Persecución, violencia o criminalización en el país de origen.
Discriminación dentro de sus propias comunidades migrantes.
Riesgo de violencia sexual, extorsión o explotación durante el viaje.
Dificultad para acceder a refugios o servicios seguros y libres de discriminación.
Invisibilización de sus identidades en procesos administrativos o de asilo.
Impacto en el duelo:
El duelo se entrelaza con la necesidad de ocultarse, protegerse o reconstruir la identidad en un entorno desconocido. La intervención debe garantizar espacios seguros, confidenciales y afirmativos.
4. Solicitantes de asilo, refugiados y personas mayores migrantes: Duelos acumulados y fragilidad
Solicitantes de asilo y refugiados
Han vivido experiencias traumáticas severas: guerra, persecución, violencia política o desplazamiento forzado.
El duelo se mezcla con el trauma, la incertidumbre legal y el miedo a la deportación.
La espera prolongada de resoluciones administrativas genera desgaste emocional extremo.
Personas mayores migrantes
La migración en la vejez implica pérdidas más profundas: salud, autonomía, redes sociales, estatus.
Dificultades para aprender un nuevo idioma o adaptarse culturalmente.
Mayor riesgo de aislamiento, dependencia y duelo complicado.
Nostalgia intensa y sensación de desarraigo permanente.
Impacto en el duelo:
Estas poblaciones requieren acompañamiento especializado, políticas de protección y dispositivos de apoyo culturalmente sensibles.
11. Estrategias de afrontamiento y resiliencia
El duelo migratorio no es solo un proceso de pérdida: también es un espacio donde emergen recursos, capacidades y formas de resistencia que permiten a las personas reconstruir su vida en un nuevo contexto (El duelo migratorio y sus desafíos psicológicos: estrategias para la superación – Colegio Oficial de la Psicología de Castilla-La Mancha). La resiliencia no implica ausencia de dolor, sino la posibilidad de transformarlo, darle sentido y encontrar caminos de adaptación. Estas estrategias pueden ser internas (vinculadas a la historia personal, la identidad y las habilidades emocionales) o externas, sostenidas por redes, prácticas culturales y entornos protectores.
1. Recursos internos y externos que favorecen la adaptación
Recursos internos
Son capacidades personales que permiten enfrentar la adversidad y reorganizar la vida emocional:
Resiliencia emocional: habilidad para recuperarse tras experiencias difíciles.
Flexibilidad cognitiva: capacidad de reinterpretar situaciones y adaptarse a nuevos códigos culturales.
Autoeficacia: sensación de poder influir en el propio destino.
Esperanza y proyecto vital: mantener un horizonte de sentido, incluso en la incertidumbre.
Habilidades de comunicación y resolución de problemas.
Recursos externos
Son apoyos que provienen del entorno social e institucional:
Redes de apoyo familiar y comunitario.
Organizaciones sociales, religiosas o culturales que brindan acompañamiento.
Acceso a servicios de salud, educación y regularización administrativa.
Políticas públicas inclusivas que facilitan la integración.
Espacios seguros donde la persona pueda expresarse sin miedo a la discriminación.
Impacto en el duelo:
La combinación de recursos internos y externos actúa como un amortiguador que reduce el sufrimiento, fortalece la capacidad de adaptación y facilita la reconstrucción del sentido de pertenencia.
2. Prácticas culturales, rituales y espiritualidades como herramientas de resiliencia
Las personas migrantes recurren con frecuencia a prácticas simbólicas que les permiten sostener el duelo y mantener un vínculo con su identidad de origen.
Entre estas prácticas se encuentran:
Rituales religiosos o espirituales: oraciones, ceremonias, peregrinaciones, celebraciones comunitarias.
Rituales cotidianos: cocinar platos tradicionales, escuchar música del país de origen, mantener celebraciones familiares.
Prácticas comunitarias: encuentros culturales, festividades, danzas, espacios de memoria colectiva.
Objetos simbólicos: fotografías, amuletos, prendas, elementos que conectan con la tierra y la familia.
Narrativas espirituales que ayudan a resignificar el sufrimiento y a mantener la esperanza.
Impacto en el duelo:
Estas prácticas funcionan como anclajes identitarios, fortalecen la continuidad biográfica y permiten elaborar las pérdidas desde un lugar de pertenencia y dignidad.
3. La narrativa personal: resignificar el duelo migratorio
La forma en que la persona cuenta su historia influye profundamente en cómo vive su duelo. La narrativa personal permite:
dar sentido a la experiencia,
integrar las pérdidas en la identidad,
reconocer la propia agencia,
transformar el dolor en aprendizaje o propósito,
visibilizar la injusticia sin internalizar la culpa.
El acompañamiento psicosocial puede facilitar este proceso mediante:
entrevistas narrativas,
escritura terapéutica,
relatos de vida,
espacios grupales de intercambio,
reconstrucción del proyecto migratorio.
Impacto en el duelo:
Cuando la persona logra narrar su historia desde un lugar de dignidad y coherencia, el duelo se vuelve más manejable y la identidad se fortalece.
4. Estrategias de autocuidado y bienestar emocional
El autocuidado es una herramienta fundamental para sostener el duelo migratorio y prevenir el desgaste emocional.
Entre las estrategias más relevantes se encuentran:
Rutinas de descanso y sueño que regulen el sistema nervioso.
Actividad física adaptada a las posibilidades de cada persona.
Alimentación adecuada, especialmente en contextos de precariedad.
Espacios de ocio y creatividad que permitan desconectar del estrés.
Prácticas de regulación emocional: respiración, mindfulness, oración, meditación.
Límites saludables en el trabajo y en las relaciones.
Búsqueda de apoyo profesional cuando el malestar se vuelve persistente o desbordante.
Impacto en el duelo:
El autocuidado no elimina el dolor, pero crea condiciones internas y externas para que la persona pueda sostenerlo sin quebrarse.
12. Construcción de proyectos de vida en el país de acogida
Construir un proyecto de vida en el país de acogida es uno de los procesos más complejos y significativos del trayecto migratorio (ID10803 - Proyectos de vida_es.pdf). Implica mucho más que encontrar trabajo o regularizar la situación administrativa: supone reconstruir la identidad, redefinir la pertenencia, recuperar la agencia personal y ejercer derechos en un entorno nuevo. Este proceso se desarrolla en diálogo con el contexto social, las oportunidades disponibles y la capacidad de la persona para imaginar un futuro posible.
Un proceso identitario, relacional y de ejercicio de derechos
Construir un proyecto de vida en el país de acogida es uno de los desafíos más profundos del trayecto migratorio. No se limita a la inserción laboral ni a la regularización administrativa; implica una reconfiguración integral de la existencia en un territorio nuevo.
1. Reconstrucción de la identidad
La migración introduce rupturas que atraviesan la biografía, los roles y la autoimagen. En este proceso, la persona:
Reinterpreta quién es más allá de las pérdidas y los mandatos familiares.
Integra elementos de la cultura de origen y del país de acogida sin renunciar a su historia.
Reorganiza su narrativa vital para dar sentido a la experiencia migratoria.
La identidad se vuelve un espacio en movimiento, donde lo propio y lo nuevo dialogan.
2. Redefinición de la pertenencia
Migrar implica dejar atrás territorios afectivos, redes y códigos culturales. Reconstruir pertenencia supone:
Encontrar espacios donde sentirse vista, escuchada y valorada.
Participar en comunidades, asociaciones o redes que reconozcan su dignidad.
Crear vínculos que no sustituyen lo perdido, pero sí permiten nuevas raíces.
La pertenencia no es sólo geográfica; es emocional, simbólica y política.
3. Recuperación de la agencia personal
El proyecto de vida solo es posible cuando la persona vuelve a sentirse sujeto de decisión, no únicamente objeto de políticas, trámites o urgencias.
Esto implica:
Recuperar la capacidad de elegir y planificar.
Reconocer sus propias competencias y recursos.
Transitar de la supervivencia a la posibilidad de imaginar.
La agencia se fortalece cuando el entorno deja de ser hostil y se convierte en un espacio de oportunidades reales.
4. Ejercicio de derechos en un entorno nuevo
El proyecto vital se sostiene en la posibilidad de ejercer derechos sin miedo ni barreras.
Incluye:
Acceso efectivo a salud, educación, vivienda, protección y justicia.
Comprensión de los sistemas institucionales y de las vías de participación ciudadana.
Reconocimiento de que la dignidad no depende del estatus migratorio.
El ejercicio de derechos no es un trámite; es una condición para la vida plena.
5. Imaginación de futuros posibles
El proyecto de vida emerge cuando la persona puede imaginar un futuro que no esté marcado solo por la pérdida o la urgencia.
Esto requiere:
Espacios de acompañamiento que permitan soñar sin culpa.
Condiciones materiales mínimas que hagan viable la planificación.
Un entorno social que no limite las aspiraciones por prejuicio o discriminación.
La imaginación es un acto político y reparador.
13. Intervención social breve para acompañamiento en duelo migratorio
Objetivo general: favorecer la estabilización, la expresión emocional y la recuperación de agencia de una persona migrante que atraviesa duelos múltiples (untitled y 315-2016-06-02-g.refugiados_PDF.pdf).
1. Acogida y vinculación
Generar un espacio seguro, cálido y libre de juicios.
Validar la experiencia migratoria y normalizar las reacciones emocionales.
Identificar necesidades urgentes (documentación, salud, vivienda, protección).
2. Evaluación rápida de la situación
Explorar pérdidas significativas, recursos personales y apoyos disponibles.
Detectar factores de riesgo: aislamiento, violencia, precariedad, estrés crónico.
Registrar expectativas y metas inmediatas.
3. Intervención inicial
Activar recursos institucionales y comunitarios para garantizar derechos básicos.
Ofrecer contención emocional y estrategias de afrontamiento culturalmente pertinentes.
Facilitar la comprensión del proceso de duelo migratorio sin patologizarlo.
4. Fortalecimiento y proyección
Acompañar la identificación de capacidades, intereses y motivaciones.
Promover la reconstrucción de redes y la participación en espacios comunitarios.
Favorecer la planificación de pasos concretos hacia un proyecto de vida posible.
5. Cierre y seguimiento
Revisar avances y ajustar apoyos.
Asegurar continuidad mediante redes formales e informales.
Reforzar la autonomía y la toma de decisiones.
14. Conclusión: la importancia del apoyo en el duelo migratorio
Comprender los distintos tipos de duelo migratorio es fundamental para acompañar de manera adecuada a las personas que atraviesan este proceso. Cada forma de duelo, ya sea por la familia, la lengua, el estatus, la tierra, los roles, la pertenencia o el proyecto vital, implica pérdidas específicas que impactan la salud emocional, social y mental de la persona migrante. Reconocer estas diferencias no solo permite una intervención más exitosa, sino también la implementación de estrategias que favorezcan la adaptación, la resiliencia y la reconstrucción del sentido de vida.
Independientemente de la trayectoria migratoria, contar con una red de apoyo confiable, accesible y culturalmente sensible puede transformar la experiencia del duelo. La presencia de comunidades, profesionales y recursos adecuados ayuda a sostener el dolor, legitimar las emociones y acompañar la construcción de nuevas raíces sin exigir el olvido de las anteriores. Sin duda, el apoyo no elimina la pérdida, pero sí puede convertirla en un proceso más humano, digno y llevadero y resiliente.
Apuntes elaborados por Elie Ayurugali
Madrid, enero 2026
